Nos encontramos exactamente en el centro del sudeste asiático, en Tailandia. Al observar cualquier mapa, Tailandia se revelará ante nuestros ojos como un país cuyos límites adoptan la forma de la cabeza de un elefante: la cabeza y las orejas forman las provincias del norte y del este, en su mayoría sin salida al mar, y la trompa se extiende a lo largo de la península malaya, entre el mar de Andamán y el golfo de Tailandia.
Con una superficie de aproximadamente 514.000 kilómetros cuadrados, Tailandia es el 50º país más grande del mundo; su clima es tropical.
Alrededor del 95% de los tailandeses practican el budismo Theravada, la religión oficial. Por su propia naturaleza, el budismo, basado en las enseñanzas de Buda, es una religión compasiva y tolerante, cuyo objetivo es la reducción del sufrimiento. Como resultado, los tailandeses son muy respetuosos con las creencias religiosas de los demás y están muy abiertos a compartir los valores budistas con los visitantes. De hecho, estos tienen muchas oportunidades de visitar templos budistas, conocer o estudiar esta fascinante religión, la cual impregna muchos aspectos de la vida tailandesa.
La meditación, una de las prácticas principales del budismo, es un medio de autorreflexión para identificar las causas del deseo individual y, en última instancia, aliviar el sufrimiento. Los visitantes pueden aprender los fundamentos de esta práctica en varios wats (templos) en todo el país. Algunos templos, especialmente en Chiang Mai, permiten a los visitantes hablar con los monjes para adquirir conocimientos generales sobre el budismo o estudiarlo de manera más profunda.
Visitar una playa o una isla de Tailandia es la opción preferida de vacaciones para los cientos de miles de visitantes que llegan al país cada año. Tailandia está bendecida con una belleza natural incomparable, y sus islas se encuentran entre las más pintorescas y hermosas del mundo. Del mismo modo, cada playa tailandesa, como la playa Karon en Phuket, la playa Chaweng en la isla de Koh Samui o la pintoresca bahía Maya en la isla de Koh Phi Phi, es simplemente increíble, con arena fina, aguas cristalinas y paisajes de postal.
Cada playa e isla tailandesa tiene su propio carácter e identidad, atrayendo así a un tipo específico de visitante. Cada zona costera ofrece un pedazo de paraíso ideal para diferentes estilos de viajeros: la costa occidental de Tailandia, a lo largo del mar de Andamán, cuenta con playas de belleza incomparable; también hay playas ideales para mochileros, como las de Koh Phi Phi, Koh Lanta y Krabi. Por otro lado, para las familias que buscan relajarse en una costa virgen, la playa de Khao Lak (punto de partida para excursiones a las espectaculares islas Similan) es perfecta.
El panorama tailandés es todo un mundo por descubrir. Entre sus bulliciosas ciudades, también se encuentra un alma rural, un mix de arrozales, selvas tropicales y pueblos dedicados a la agricultura. En el norte, los bosques y campos se fusionan con montañas decoradas por cascadas plateadas. En el sur, las rocas calizas emergen del paisaje como rascacielos prehistóricos.
La esencia de esta tierra amigable y amante de la diversión, exótica y tropical, culta e histórica, irradia un tono dorado desde sus templos relucientes y playas tropicales. Una sonrisa siempre presente en todos sus habitantes, de la cual es imposible no contagiarse.
