Lanzarote, la más nororiental de las Islas Canarias, es un auténtico museo al aire libre donde la naturaleza y la creatividad humana se fusionan en un paisaje único en el mundo. Dominada por volcanes, campos de lava y playas doradas, la isla es también un homenaje al arte y la arquitectura de César Manrique, quien moldeó el territorio con una estética sostenible y armoniosa.
Aquí te contamos qué no puedes perderte durante un viaje a Lanzarote, entre paisajes lunares y obras de arte.
1. El Parque Nacional de Timanfaya: el corazón volcánico
Uno de los lugares más icónicos de Lanzarote es el Parque Nacional de Timanfaya, una inmensa extensión de lava solidificada formada durante las erupciones de los siglos XVIII y XIX. Aquí, el paisaje parece sacado de otro planeta, con cráteres, géiseres de vapor y rocas de colores surrealistas.
- Montañas del Fuego: un recorrido en autobús (incluido en la entrada) permite adentrarse en el corazón del parque, entre conos volcánicos y ríos de lava.
- Restaurante El Diablo: diseñado por César Manrique, ¡aquí se cocina con el calor natural del volcán!
2. Las cuevas de Jameos del Agua y Cueva de los Verdes

Dos increíbles atracciones creadas por la lava y transformadas en arte por Manrique:
- Jameos del Agua: una cueva volcánica con un lago interior habitado por cangrejos albinos, un auditorio y una piscina de ensueño.
- Cueva de los Verdes: un túnel de lava de más de 6 km, con impresionantes formaciones rocosas y juegos de luz.
3. Los viñedos de La Geria: el vino entre la lava

Lanzarote produce vinos únicos gracias a un método de cultivo extraordinario: las vides crecen en pequeños hoyos protegidos por muros de piedra (zocos), que las resguardan del viento.
- Visita una bodega (como El Grifo, la más antigua de Canarias) para degustar el Malvasía, un vino dulce y aromático.
4. El arte de César Manrique
El artista y arquitecto local dejó una huella imborrable en la isla:
- Fundación César Manrique: su casa-estudio, construida sobre burbujas volcánicas, es una obra maestra de diseño integrado en la naturaleza.
- Mirador del Río: un mirador con vistas espectaculares al archipiélago de La Graciosa, con formas orgánicas y ventanales que enmarcan el paisaje.
- Jardín de Cactus: un jardín con más de 1.000 especies de cactus, última obra de Manrique.
5. Playas de ensueño

Lanzarote también ofrece playas espectaculares:
- Playa de Papagayo: calas de arena blanca y aguas cristalinas, ideales para hacer snorkel.
- Playa de Famara: famosa entre surfistas, con dunas y un paisaje salvaje.
- Playa Blanca: arena dorada y mar turquesa, perfecta para relajarse en familia.
6. Teguise y Haría: pueblos con encanto
- Teguise: antigua capital de la isla, con un pintoresco mercado dominical y arquitectura colonial.
- Haría: el «pueblo de las mil palmeras», donde Manrique pasó sus últimos años.
Lanzarote es una isla que sorprende: entre paisajes volcánicos, arte y tradiciones, ofrece una experiencia de viaje inolvidable. Ya sea explorando cráteres, descubriendo el legado de Manrique o relajándose en sus playas, esta joya canaria no te defraudará.
¿Cuándo ir?
El clima es agradable todo el año, pero la primavera y el otoño son ideales para evitar aglomeraciones.
¿Listo para descubrir Lanzarote? ¡La aventura entre fuego y arte te espera!