Visitar la Maremma Toscana es garantía de calidad: pocos territorios ofrecen una variedad tan amplia de paisajes y lugares, desde suaves colinas que custodian pequeños pueblos medievales donde el tiempo parece haberse detenido, hasta largos tramos de costa, siempre diferentes entre sí.
De la Maremma suelen conocerse los destinos más turísticos y populares —como Castiglione della Pescaia— y a menudo se piensa que hay poco más por descubrir. Nada más lejos de la realidad. Existen numerosos lugares poco conocidos que constituyen un verdadero tesoro y que pueden dar forma a un itinerario lleno de historia y curiosidades. A continuación, algunos consejos para descubrir rincones más ocultos de la Maremma toscana.
Vie Cave etruscas
Este entramado de caminos se encuentra cerca del llamado triángulo de las Ciudades del Tufo, formado por Pitigliano, Sorano y Sovana, lugares imprescindibles en cualquier recorrido por la Maremma.
Las Vie Cave son estrechos caminos excavados por los etruscos directamente en la roca de toba, muy presente en esta zona. Durante años se ha debatido sobre su función original: algunos creen que tenían un uso funerario, por su cercanía a necrópolis etruscas; otros las interpretan como sistemas defensivos o canales para el drenaje del agua.
El paisaje que se abre ante el visitante es único: una red de vías con paredes muy altas —en algunos puntos alcanzan los 20 metros— y una anchura reducida, generalmente de pocos metros. Caminar por estos pasajes, algunos de más de un kilómetro de longitud, produce una sensación de pequeñez y de estar en otro mundo. Es una experiencia especialmente recomendable en días de clima seco; no se aconseja visitarlas con lluvia.
El Olivo de la Bruja de Magliano
Puede parecer una atracción singular, ya que se trata de un solo árbol, pero la historia y la leyenda que rodean a este olivo lo convierten en una visita curiosa e interesante.
El llamado Olivo de la Bruja se encuentra en un olivar junto a la iglesia de la Santísima Annunziata, a las afueras de Magliano in Toscana, localidad que también merece una visita por el recorrido que se puede hacer alrededor de sus murallas, bien conservadas.
Se distingue fácilmente por su forma retorcida, moldeada por los siglos. Se estima que tiene unos 3.500 años, lo que lo convertiría en uno de los olivos más antiguos de Europa. La leyenda cuenta que una bruja acudía bajo este árbol, especialmente los viernes, para realizar rituales, obligando al olivo a retorcerse; al terminar, se transformaba en un gato de ojos rojos que velaba el árbol durante la noche. Más allá del mito, es un árbol cargado de historia que merece una breve parada.
San Galgano y la espada en la roca
Una visita especialmente sugerente es la de la Abbazia di San Galgano, situada a unos 40 km de Siena. Se trata de una abadía desacralizada y a cielo abierto, ya que el techo no se conserva, aunque sus muros permanecen en excelente estado.
Este lugar está vinculado a la posible inspiración del mito de la espada en la roca del rey Arturo. En el interior de la capilla se encuentra una espada incrustada en una roca que, según los análisis, data del siglo XII. La tradición atribuye este gesto a Galgano, un caballero que, tras una visión de los doce apóstoles, abandonó las armas y se retiró a la vida eremítica en este lugar.
En la abadía pueden verse frescos que narran esta historia, evocando el imaginario medieval. La coincidencia temporal con el mito artúrico no es casual y añade un aura especial a la visita.
El monasterio de San Bruzio
A unos 2 km de Magliano in Toscana se encuentran los restos del Monastero di San Bruzio, una abadía románica situada en plena campiña, que sorprende por su ubicación y su impacto visual.
Se llega fácilmente siguiendo un breve sendero señalizado desde la carretera que une Magliano con Sant’Andrea; cerca hay un amplio aparcamiento de tierra.
Hoy el monasterio aparece como una ruina, aunque se conservan partes interesantes como el presbiterio y el tiburio octogonal que sostenía la cúpula. También destacan pequeños capiteles y esculturas con influencias góticas, poco habituales en la Maremma, que hacen de este lugar una visita breve pero muy sugerente.




